lunes, 2 de mayo de 2016



Vaivenes…

            Ayer primero de mayo, después de veinte años de labor en el manejo de la formación de profesionales de las diferentes áreas del conocimiento, me fue concedida la jubilación.

            En tal sentido, quiero compartir estas reflexiones, en principio, para agradecer a Dios, nuestro creador, por permitir iniciar esta travesía, con el desprendimiento de quienes me conocen y con la seguridad que continuaré con el compromiso de los que me necesitan pues como dicen: trabajar es la misión confiada por Dios al hombre.

            Este acontecimiento, un nuevo ciclo de la vida que, etimológicamente, no debería producir más que agrado, dicha y satisfacción por cada vivencia recordada en este trayecto terrenal, produce en plática con mi grupo familiar, sentimientos encontrados naturales de nuestra forma de ser.

            Como quiera que sea necesario una motivación que me impulse en los nuevos desafíos que con alto espíritu espero disponer y teniendo a mi lado todo lo relativo a la filosofía del bienestar, será evidente que necesito como hombre, en mi polifacético accionar, la búsqueda inexorablemente de la felicidad con todas sus connotaciones. Por ello, mi proyecto de vida y de voluntariado ambiental será poner al servicio de la sociedad mi caudal de conocimientos y experiencia profesional acumulado a lo largo de mi carrera, traduciéndola en forma de enseñanza, asesorías y asistencias de gestión, para la creación, consolidación y auge de nuevos emprendedores que faciliten la inserción de sus proyectos en el mundo global.

            Mi más ferviente deseo, para los que hoy estamos aquí y los que, diseminados por todo el país, me acompañan desde lejos, todos hayan encontrado, la manera de continuar realizándose personalmente en obras que proporcionan la doble satisfacción: mantenerse al día actualizando los conocimientos y, facilitar a la sociedad una retribución de calidad. Ambas cosas, estoy seguro, han de dar un profundo sentido a la vida, elevando nuestro nivel de autoestima, espiritualidad y de compromiso social.

La Encrucijada de Turmero, 2 de mayo de 2016.